La historia de EsTonedor es también la historia de Carlos, una persona inquieta, trabajadora y apasionada por los oficios tradicionales. Su camino hasta convertirse en payés y elaborador de quesos artesanales no fue el habitual, sino el resultado de años de experiencias y viajes por diferentes lugares del mundo.
Uno de esos viajes lo llevó hasta Nueva Zelanda, donde aprendió las técnicas profesionales de esquila de ovejas en uno de los países con mayor tradición ganadera del mundo. Aquella experiencia marcó su trayectoria y le permitió especializarse en un oficio que acabaría cambiando su vida.
En el año 2006 llegó por primera vez a Menorca atraído por el trabajo de esquila de ovejas. Lo que comenzó como una visita profesional pronto se convirtió en algo mucho más profundo. Carlos encontró en la isla un modo de vida ligado a la tierra, a los animales y al respeto por las tradiciones rurales que conectaba plenamente con su forma de entender el mundo.
Con el paso de los años, Menorca se convirtió en su hogar. Su vinculación con el campo fue creciendo hasta dar el paso de convertirse en payés y ganadero, dedicándose al cuidado diario de sus cabras y aprendiendo cada detalle del oficio. Impulsado por el deseo de aprovechar al máximo la extraordinaria calidad de la leche producida por su rebaño, comenzó a elaborar quesos artesanales siguiendo procesos tradicionales y respetando los tiempos naturales de producción y maduración.
Hoy, cada queso de EsTonedor refleja ese recorrido vital: la experiencia adquirida a lo largo de los años, el amor por los animales, el respeto por la naturaleza y la pasión por crear productos auténticos. Desde las praderas de Nueva Zelanda hasta los campos de Menorca, la historia de Carlos es una historia de trabajo, aprendizaje y compromiso con la calidad artesanal.
"Cada queso cuenta una historia. La nuestra comienza con un viaje, continúa en Menorca y se disfruta en cada bocado."